UN CUENTO NAVIDEÑO  | El Cri-Cri de Grillete  

Contemos hasta tres






Contemos
hasta
tres





Por: Theira Añez



Tres hermanitas caminaban juntas hacia el colegio y

para divertirse decidieron nombrar una por una

todo lo que por el camino iban viendo.

- El sol! dijo una

- Las nubes! dijo la otra.

- El cielo! dijo la tercera.

- Los pájaros! dijeron juntas.

Entonces,una de las hermanitas dijo:

- Este juego es muy fácil y me estoy comenzando a aburrir.

- Qué les parece si cada una nombra tres objetos que estén relacionados
entre si.

- Por ejemplo: pájaro, nido, árbol.

- De acuerdo, contestaron las otras dos hermanitas al unísono.

- Quién va a ser la primera?

- La que llegue primero a aquel árbol.

- Muy bien, contaré hasta tres para indicar la partida. Dijo la hermanita que había inventado el juego.

- Un, dos , tres, partida.


Las tres hermanitas corrieron, pero llegaron al árbol al mismo tiempo.

- Y ahora qué hacemos para decidir cual será la primera?

- La que lance una piedrecita más lejos, será la primera.


Las tres hermanitas buscaron tres piedrecitas del mismo tamaño,
y contaron juntas:

- Un, dos, tres, partida…


Y lanzaron las tres piedrecitas lo más lejos que pudieron, pero las
piedrecitas chocaron en el aire y se partieron en pequeños pedazos.
Una vez más, no pudieron decidir quién sería la primera en nombrar
los tres objetos.

Siguieron caminando hacia la escuela y vieron el gran reloj situado
en el tope de la iglesia.

- Son casi las 3:00 de la tarde. Ya va a empezar la clase.

- Corramos! Contestó una de las hermanitas.


Las tres hermanas corrieron pués no era la primera vez que llegaban
tarde a la escuela por detenerse a jugar y divertirse en el camino.

- Un, dos, tres, la última llevará los libros de las otras dos de regreso a casa esta tarde. Dijo la hermanita que más inventaba juegos de las tres.

Las tres aumentaron la velocidad y corrian riendose por las callecitas empiedradas. En eso
sonaron las tres campanadas del reloj de la iglesia.

- Corran más fuerte hermanitas, que nos meteremos en un problema si no llegamos a tiempo.

Y una vez más, desde la ventana del salón de clases, la maestra vió entrar a las tres unidas hermanitas a través de la gran puerta de madera.

- Una, dos , tres, contó la maestra. Las hermanitas González, siempre llegan corriendo y jugando.

Pero una vez más llegaron juntas a la puerta del salón, y como siempre, cada una llevó sus útiles escolares de regreso a casa.


FIN







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